España encara una fase de desaceleración económica, según anuncian los indicadores adelantados y el contexto internacional. Pese a que aún muestra fortaleza frente a nuestros socios europeos, todo apunta a una fase de ralentización a la que el Partido Socialista ha quitado hierro. Por eso, los expertos del Consejo Editorial de elEconomista alertan ante la omisión de este escenario. «Es lo mismo que le pasó al expresidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero», dice uno de ellos, «tardó en asumir la crisis y ello retrasó la activación de las herramientas para combatirla». A este respecto, añade el Consejo, existe una diferencia entre hoy y 2007: «Entonces había quizá más desequilibrios, pero también había mayores palancas para combatirlos». No olvidemos que la deuda pública entonces se situaba en el entorno del 60% y ahora se mueve alrededor del 100% del PIB.

Varios registros pierden fuelle hace meses: matriculaciones, producción, consumo empresarial de energía, etc. Todos ellos anticipan una involución a la que el Gobierno socialista ha venido dando la espalda, avalado por unos datos que despuntan sobre los de la UE. Pero el PIB español va a crecer menos este año según todos los observatorios públicos y privados e incluso según las previsiones del propio Gobierno, alrededor del 2% este año y algo por debajo el próximo. Por ello preocupa entre los expertos que se adopten medidas parche y de efecto inmediato en vez de reformas de calado, estructurales y de impacto plurianual. Además, advierten, los ingresos tributarios pincharán, al depender en mayor medida de la demanda interna y ser menos reactivos a la coyuntura internacional, que aqueja riesgos como el Brexit o el impacto de las negociaciones comerciales de EEUU con China, el bloque comunitario, y el nuevo Nafta.

Ante esta coyuntura económica y la aparente imposibilidad de un Gobierno configurado entre PSOE y Ciudadanos -los expertos consideran que sería la mejor noticia de cara a los mercados financieros e internacionales- los analistas piden que de cara a reaccionar ante los desequilibrios económicos internacionales que acucien a España el Gobierno que finalmente se conforme abandone la política del corto plazo, con miras a la gestión de estos reveses. «Se ha acabado la artillería de corto plazo. Ahora toca hacer una política económica que mire al medio plazo para evitar el efecto boomerang», señala el presidente de la Comisión Financiera del Consejo General de Economistas, Antonio Pedraza, añadiendo que la estabilidad de los mercados depende de que haya un Gobierno fuerte y estable, «y habrá incertidumbre mientras eso no pase». A juicio de uno de los economistas que más de cerca ha vivido la campaña socialista, José Carlos Díez, las vulnerabilidades son mayores no sólo que en tiempos de Zapatero, sino también comparadas con la etapa del popular Mariano Rajoy, por lo que ve un pacto PSOE-Cs como el más saludable para la economía, al rebajar las posiciones más encontradas de ambos programas.

Desde el mundo empresarial, la patronal CEOE ha mostrado su voluntad de «colaboración» con el nuevo Gobierno para estabilizar la economía, ganar seguridad jurídica y control presupuestario y «evitar que se intensifique la desaceleración», mientras que desde el Círculo de Empresarios se pide un Gobierno sólido y estable, «alejado de postulados extremistas» para hacer frente a reformas estructurales como la educativa, la fiscal y la laboral orientándose hacia la transformación digital y adaptación del mercado laboral a la coyuntura.

Casi todas las CCAA recuperan el PIB per cápita previo a la la crisis



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