Madrid
11/09/2020 – 21:07

El retraso de las negociaciones para la prórroga de los Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTE), que caducan el próximo 30 de septiembre, pone a las empresas al borde de los despidos y reestrucutraciones masivas por la falta de estrategia. Según apuntan varios especialistas consultados por elEconomista, la salvación de muchas de las compañías que aún se encuentran en esta situación pasa por concretar ya una herramienta de desescalada en estos ERTE.
Según señalan varias fuentes cercanas a la negociación de los agentes sociales -empresarios y sindicatos- con el Minsiterio de Trabajo, la falta de certidumbre sobre si la prórroga será total, como piden la patronal y la representación de los trabajadores, o selectiva, como apuesta el Ministerio y los especialistas en materia laboral, desmontan la eficacia de esta medida. Esto, a su juicio, se traducirá en que muchas empresas viables no podrán superar el bache de la crisis del coronavirus.
«Urge conocer ya el nuevo texto de la normativa», apunta el abogado Alfredo Aspra, socio del área Laboral de Andersen. «Hay sectores como el aeronáutico o los más vinculados al turismo y al ocio que están en una situación de indefinición muy grave», explica. «A todas estas empresas, si no se les sigue dotando de medidas que puedan contribuir al mantenimiento del empleo, la oleada de reestructuraciones que se iniciará después podría no conocer precedentes», añade.
Este periódico se ha puesto en contacto con varios empresarios en esta situación, que coinciden en señalar la situación de incertidumbre a la que se enfrentan. Destacan que, sin saber con qué instrumentos cuentan para afrontar esta situación a partir del 30 de septiembre, no pueden decidir sobre el futuro de los empleados. «A día de hoy no sabemos lo que va a pasar el día 30, pero la semana que viene tenemos que tomar ya una decisión y lo tendremos que hacer, me temo, a ciegas. Estamos perdidos», apunta un empresario del sector de la restauración, con varios locales. Sectores más afectados La mayor incertidumbre sobre la nueva prórroga de los ERTE está en si, finalmente, se producirá solo para algunos sectores o será total. Además, tampoco hay información, por el momento, de qué sectores serán los que podrán seguir acogiéndose a esta medida.
En cualquier caso, los expertos se inclinan más por centrar las ayudas en los sectores con más sufrimiento para evitar que «empresas zombi», como ellos dicen, alarguen su agonía sin ser viables, tal y como reclamó la propia presidenta del Banco Santander, Ana Botín. La banquera apostó por aydudar a las empresas «que merezcan ser salvadas» para hacer más fácil la recuperación en el medio plazo.
En la misma línea, la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) publicó esta semana un estudio en el que avala los ERTE selectivos en la nueva prórroga. «Seguramente será necesaria una nueva prórroga más allá de septiembre, pero ésta debería tener carácter selectivo, restringiéndose a los sectores que se enfrentan a los plazos más largos de recuperación o a fuertes restricciones a su actividad por motivos sanitarios y a las zonas que puedan verse afectadas por rebrotes importantes», indica en su último informe.
El profesor titular en la Universidad Autónoma de Madrid y doctor en Economía por el Instituto Universitario Europeo de Florencia, Marcel Jansen, aboga por ser «más selectivos» de cara a la prórroga de los ERTE y adaptar el esquema de otros países como Alemania para que sea un instrumento de gestión de recursos humanos y se utilice el tiempo no trabajado para la recualificación y formación de los trabajadores.
Jansen indica que «muchas empresas» acogidas a estos mecanismos desde marzo «quizá» necesitan una ajuste de plantilla y no pueden por un marco «excesivamente rígido».
En su opinión, ha llegado el momento de fijar una penalización proporcional con el incumplimiento en materia de despidos, de manera que si un empresario despide a un trabajador durante los seis meses posteriores a la finalización de un ERTE devuelva solo las ayudas recibidas por ese trabajador despedido, en vez de todas las ayudas recibidas como está establecido en la actualidad.
El informe de Fedea aboga también por la no renovación de la prohibición del despido ya que los ERTE requieren una aportación empresarial «importante» y «no se puede denegar que las empresas con fundadas causas económicas puedan despedir», ya que, además, «a largo plazo lo único que haremos es retrasar los ajustes necesarios en el mercado laboral».
Fedea insta a diseñar medidas para fomentarla reubicación de los trabajadores despedidos, una cifra que aumentará en otoño junto a las quiebras, para lo que propone que el SEPE empiece a recabar información en las empresas que tienen previsto hacer despidos o activar ERTE para reubicar a despedidos.
Entre otras medidas, también apuesta por reducir la dualidad laboral, con una mayor convergencia en los costes de los despidos de los distintos tipos de contrato y una reducción de las distintas modalidades contractuales, así como una modernización de los servicios públicos de empleo y una mayor colaboración público-privada. Medidas de reconversión Por su parte, Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, coincide en que «hay mucha incertidumbre y hay que eliminarla para evitar un aumento de paro, que a su vez deteriorá aún más la confianza y repercutirá sobre una recuperación que ya está ranqueante».
Torres cree que es el momento de introducir nuevos criterios para los ERTE. «Aquellos trabajadores que ya llevan mucho tiempo, deberían incorporarse a programas de formación, como hacen otros países, para evitar que pierdan competencia», señala.
Además, Torres cree que hay que «intentar diferenciar entre empresas que son viables pero se enfrentan a un shock largo pero sí tienen futuro por delante, por ejemplo los hoteles, de las que no se pueden salvar por su fuerte insolvencia».

Los trabajadores, desprotegidos con la rebaja del pago en los nuevos Ertes


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