Igual que todos tenemos en el armario un conjunto de prendas que forman los básicos imprescindibles, los inversores parecen haber sucumbido a fondos clásicos de renta fija para conformar sus carteras en el primer trimestre del año. Unas carteras que han tomado un sesgo conservador a la espera de que se vaya clarificando si es sostenible la subida de las bolsas y si los datos de crecimiento por lo menos dejan de amenazar con extender la ralentización.

De esta forma los fondos superventas tradicionales de gestoras como M&G, Pimco y AllianceBernstein se encuentran entre los que mayores flujos netos de dinero han recibido durante los tres primeros meses del año, según los datos de Morningstar. M&G(Lux) Optimal Income Fund, Pimco GIS Income Fund y AB American Income Portfolio han recibido 18.505 millones, 5.738 millones y 2.890 millones de euros, respectivamente, situándose entre los cinco fondos más vendidos del trimestre.

En el caso del fondo de M&G, se debe tener en cuenta que este volumen tan espectacular se ha debido al efecto que ha tenido en marzo el traspaso de los activos de sus partícipes no británicos hacia el fondo espejo de Luxemburgo, que se creó para evitar problemas con un posible Brexit sin acuerdo, al igual que han hecho otras firmas con sus productos domiciliados en Reino Unido. Pero parte de ese crecimiento también recoge probablemente la entrada de dinero nuevo, que en los meses anteriores fue de 1.180 millones en febrero y de 655 millones de euros en enero.

De hecho, a pesar de que el año pasado los grandes fondos de renta fija fueron los grandes perjudicados por las caídas de rentabilidad de los activos de deuda, el cambio de visión que ha adoptado la Reserva Federal norteamericana en la subida de tipos de interés, la perspectiva de un acuerdo entre Estados Unidos y China en su enfrentamiento comercial y una percepción de que la ralentización del crecimiento económico no conlleva necesariamente una recesión a medio plazo han permitido que los inversores vean con mejores ojos a los fondos de renta fija. Y los superventas siempre figuran como las opciones más atractivas.

José María Luna, de Caser Asesores Financieros, advierte de que se debe tener cautela con productos que son grandes elefantes, a los que les puede costar realizar cambios rápidos en su cartera, y que pueden verse perjudicados por cualquier cambio brusco de visión en los mercados. De hecho, el año pasado fueron penalizados porque muchos analistas temían una rebaja de calificación de emisiones con BBB y BB, que hubieran obligado a muchos fondos a deshacer posiciones sin tener contrapartes a las que vender, por entrar ya en la categoría de high yield.

En el M&G (Lux) Optimal Income, por ejemplo, la deuda con estas dos notas acapara hasta el 59% de la cartera neta del fondo, pero el equipo gestor asegura que la fuerte inclinación del fondo hacia activos de deuda con grado de inversión (56,8% neto) es el resultado de las valoraciones relativas que presentan y «no significa que tengamos una visión negativa sobre el high yield per se», subrayan.

Los responsables del fondo de M&G explican que «hemos reducido nuestra exposición a deuda norteamericana hasta dejarla en cero, favoreciendo la compra de bonos alemanes para reducir nuestra dependencia del dólar desde principios de año».

Los fondos emergentes atraen 17.000 millones en dos meses



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