Hace apenas un año, su nombre se barajaba como posible candidato del Partido Popular, bien para el Ayuntamiento, bien para la Comunidad de Madrid, quedando el que estuviera libre, y con preferencia, para Pablo Casado. Hoy, José Luis Martínez-Almeida es uno de los dirigentes más notables de la formación de centro-derecha-liberal, de los pocos que se escapan de corrientes, libre de ataduras relacionadas con la corrupción, y el azote en los plenos municipales de Manuela Carmena. Abogado del Estado, el candidato del PP a la Alcaldía centra su programa en una bajada de impuestos, en la recuperación de infraestructuras que quedaron aparcadas a lo largo de esta legislatura y, muy especialmente, en la limpieza de la ciudad de Madrid y en el ordenamiento de su tráfico, así como en la mejora de la calidad del aire, aunque no de manera improvisada y atropellada, como le acusa a Manuela Carmena.

Sin miedo a las críticas, plantea erradicar Madrid Central desde el primer día que gane en las urnas, ayudando a unos empresarios y al 53% de los comerciantes de esa zona, que han visto cómo sus negocios se han visto afectados por la reducción de jornadas laborales, incluso del empleo.

Tiene un plan de 200 millones de euros para renovar la flota de vehículos. Otro de 50 millones para sustituir las calderas de carbón. Contempla bajar el IBI, ampliar bonificaciones para familias numerosas y para recuperar edificios protegidos por Patrimonio Histórico. Además, quiere suprimir la plusvalía mortis causa, y bonificar el impuesto de construcciones, instalaciones y obras. Eliminará tasas, como la de los cajeros o la de los residuos de los comercios.

En su afán está recuperar la candidatura de Madrid para los Juegos Olímpicos, aumentar la capacidad del transporte público, hacer aparcamientos disuasorios, remodelar la Plaza de España con túnel a Ferraz -como pidieron los madrileños-, revisar los contratos de limpieza y, si es necesario, reforzar el presupuesto en esta materia.

Según Martínez-Almeida, el problema del PP en las generales es que no fueron sido capaces de conectar con sus votantes. De ahí que insista tanto en su programa, y en demostrar que tiene equipo y argumentos como para que puedan volver a votar al Partido Popular.

¿Cómo conquistarán los votantes que les abandonaron el 26-M?

Con humildad, asumiendo que he-mos cometido errores, con autocrítica, pero también con el convencimiento de que vamos a presentar el mejor proyecto para cualquier votante que esté a la derecha de Pedro Sánchez o del Partido Socialista, y que cualquier votante del centro derecha se pueda sentir identificado con nosotros. Creo que somos los únicos que podemos aglutinar a todos esos votantes en torno a un proyecto, porque somos los únicos que no tenemos ninguna veleidad con la izquierda.

Recalca mucho la humildad. ¿No ha habido humildad en el términos generales dentro del PP?

Hay que asumir que hemos sufrido un castigo electoral severo. Y no podemos echarle la culpa a los votantes. No podemos decir que los votantes han sido los que no han entendido nuestro mensaje. El problema no está en los votantes que se han ido, está en los votantes que no hemos sido capaces de conectar con ellos. Por eso digo humildad. Los errores son nuestros. Yo no voy a culpar a los que se han ido a Vox ni a Cs.

A lo largo de estos años, usted ha tratado de desmontar el superávit del que presume Manuela Carmena al frente del Ayuntamiento. ¿Qué hay de ese superávit?

Partamos de la base de que mi planteamiento ideológico no es el de una persona que aboga por aumentar el gasto público, y menos en este ayuntamiento que tiene un presupuesto de más de 5.000 millones de euros. Eso sí, abogo por gastar lo que tenemos, yo no quiero gastar más. El Ayuntamiento de Madrid puede gastar, y cuando en el capítulo número 6 la media ejecutado por Carmena es del 48%, eso quiere decir que el dinero que tiene que estar en la limpieza de la ciudad de Madrid, en las calles, en el estado de conservación, en las zonas verdes o en garantizar los servicios sociales no está ahí, está en el pago anticipado de la deuda, que se ha hecho por parte del Gobierno de Manuela Carmena. Carmena yo digo que es como Pedro Sánchez. Puede decir una cosa antes de acceder al cargo, y otra completamente distinta al llegar a él. Antes de acceder al cargo dijo que no entendía porque había tanta prisa en pagar la deuda, que no entendía por qué no se podía retrasar su pago. Y ahora Carmena va a pagar cuatro veces más deuda que el último Gobierno del Partido Popular, 800 millones de deuda por 200 millones. Pero esos 800 millones vienen de una realidad inequívoca, y es que no ha ejecutado el presupuesto del Ayuntamiento de Madrid. Cuando los ciudadanos sepan que en limpieza se han ejecutado 30 millones menos de lo que hay en los presupuestos, tienen que saber que está en ese milagro que califica Carmena de pagar anticipadamente la deuda. Por tanto, Manuela Carmena hace una enmienda a la totalidad y hace de la necesidad virtud, no ejecuta los presupuestos, pero sube impuestos a los madrileños.

¿Qué servicios se han visto perjudicados con esta política de superávit-pago de la deuda?

El gran área de inversión es el área de Desarrollo Urbano Sostenible. Este área ha previsto, o ha establecido en estos años 1.345 actuaciones en la capital. Y se han iniciado, que no ejecutado, 630. Eso quiere decir que prometieron que iban a construir 14 nuevos centros de mayores, y no han hecho ni uno. Que iba a haber siete polideportivos nuevos, y no han hecho ni uno, que iba a haber seis bibliotecas, y no han hecho ninguna, que iba a ver cuatro centros culturales y no han hecho ninguno. El drama que se esconde de la incapacidad para ejecutar un presupuesto es que se está faltando a inversiones necesarias para la ciudad de Madrid, infraestructuras y equipamiento que son imprescindibles para que los barrios tengan sabor a barrio. Al final, las ciudades se construyen de los barrios a los distritos y de los distritos a la ciudad, pero los barrios son fundamentales en el desarrollo de una ciudad, y necesitan esos equipamientos.

Y, ¿por qué cae tan bien Carmena, si como dice, no ha ejecutado inversiones necesarias para Madrid?

Es cierto que la señora Carmena cae bien. Pero Manuela Carmena no tiene la misma imagen que hace cuatro años. La mejor forma de reconocer a una persona es que se la vote en las urnas, y Manuela Carmena no va a sacar ni de lejos los resultados del año 2015.

¿Qué va a hacer el señor Almeida con Madrid Central?

Vamos a acabar con Madrid-Central, porque es un fracaso. Primero, porque no reduce la utilización del automóvil privado. Para mí todo es Madrid Central. No quiero una zona de bajas emisiones, quiero una ciudad de bajas emisiones. De manera que si solo actúo en el Distrito Centro podré reducir el tráfico en ese distrito, pero no podré reducir el tráfico en el resto de la ciudad y no reduciré la contaminación en el resto de Madrid. De las 22 de las 24 estaciones que miden la calidad del aire en el primer trimestre de 2019 han empeorado los datos respecto a la media de los últimos ocho años. Hoy la plataforma de afectados por Ma-drid Central ha lanzado un informe muy riguroso, que tenemos, en el que se explican las consecuencias económicas. Y en este informe se dice que un 75% de los comercios de Distrito Centro han notado la bajada de visitantes y de compradores, que un 53% dice que ha tenido que reducir horarios laborales, e incluso despedir a su personal. Por tanto, está afectando al empleo en más del 50% de esos comercios. Se ha producido una bajada media de un 10%, y esto es muy sencillo. Han utilizado las declaraciones trimestrales de IVA, y aquí no hay trampa ni cartón. Han declarado lo que pagan por IVA hace un año en el mismo trimestre y lo que están pagando ahora, y se ha producido un descenso con una media de un 10%.

Entonces, ¿qué actuación van a acometer para solventar el problema?

Asumimos que tenemos que actuar, no en solo en el Distrito Centro, si no allí donde se origina el tráfico, y en los cientos de miles de vehículos que todos los días entran y salen de la periferia o de la M-30. Esto qué quiere decir: que hay que dar alternativas para que los ciudadanos no utilicen el coche, que hay que intensificar la capacidad del transporte público de forma necesaria, que hay que hacer aparcamientos disuasorios, que tengo que hablar con grandes empresas para hacer acuerdos que permitan una conciliación de los horarios, una flexibilidad en los horarios de entrada y salida, o en los que se permita el teletrabajo a cambio de incentivos fiscales de la Comunidad de Madrid. Por eso tenemos un plan de 200 millones de euros, para incentivar la renovación de todas las flotas de vehículos, los taxis, la EMT. Además, también tenemos una partida de 50 millones, para proceder a la sustitución de las calderas de carbón y de gasóleo que todavía quedan en la ciudad de Madrid.

¿Qué pasará con las aceras de la Gran Vía de Madrid?

No vamos a tocar las aceras de Gran Vía, pero tampoco han sido las obras de El Escorial. Es de lo que más orgullosa se siente Carmena, de haber ampliado unas aceras. Eso da idea de su ineficacia en los asuntos que verdaderamente importan a los madrileños. Pero no vamos a revertir la situación de la Gran Vía, porque no vamos a hacer una nueva inversión. Y más si es para molestar otra vez a los vecinos y a los comerciantes de la Gran Vía.

¿Qué va a hacer el señor Almeida con la limpieza de Madrid?

La limpieza es un problema. Es el primer problema que tiene Madrid. Lo llevan diciendo desde hace cuatro años los habitantes de la ciudad a Manuela Carmena. Lo que nosotros no vamos a hacer es una negación de la realidad, porque así no se abordan los problemas. Carmena sigue diciendo que Madrid está limpio, y si uno piensa que Madrid está limpio es que uno no quiere abordar el problema. En segundo lugar, vamos hacer una cosa, que por obvia, no debería ni decirse, ejecutar el presupuesto en materia de limpieza. Carmena había previsto 205 millones de euros y ha ejecutado 178 millones. Estamos hablando de 27 millones de euros, prácticamente millón y medio de euros por cada distrito en la ciudad de Madrid. Ese millón y medio de euros estaría mejor en las calles que en el pago de la deuda. Y en tercer lugar, hay que hacer un diagnóstico de cuales son las situaciones o las zonas más perjudicadas, con un plan de choque mediante la aplicación de los mecanismos que están previstos en los contratos que gestionan la limpieza y, si es necesario, con un refuerzo presupuestario.

Pero, ¿qué es lo que pasa con los contratos de limpieza?

Si se pretende echar la culpa a esos contratos integrales, como ha hecho Manuela Carmena, podrían haber hecho algo, pero no lo hicieron porque pensaron que había que indemnizar. Y en ese tiempo, compraron un edificio. Hubiera sido más barato resolver los contratos de limpieza que comprar el edificio en Alcalá 45. Creo que los madrileños lo hubieran agradecido bastante más.

Háblenos de impuestos, de la política impositiva que esperan implantar para Madrid.

Madrid es una ciudad en la que se pagan muchos impuestos, y nosotros estamos dispuestos a hacer una revolución fiscal. Somos el único partido que ha dicho no solo que vamos a bajar los impuestos, sino que hemos cuantificado la rebaja impositiva que pretendemos aplicar en 466 millones de euros. Ya sabemos lo que queremos hacer, cómo lo queremos hacer y los cálculos que queremos hacer para rebajar los impuestos: vamos a bajar el IBI, vamos a ampliar bonificaciones para familias numerosas, vamos a recuperar para locales protegidos por la normativa de Patrimonio Histórico que desarrollen una actividad económica, vamos a suprimir la plusvalía mortis causa, vamos a suprimir la plusvalía cuando no hay plusvalía, cuando en realidad es una minusvalía, vamos a bonificar el impuesto de construcciones, instalaciones y obras, vamos a bonificar el impuesto de vehículos de tracción mecánica, para propiciar la renovación de vehículos de la flota, y vamos a eliminar otras tasas, como la tasa de cajeros, que acaba repercutiendo en el cliente.

Europa dice que el Plan de Estabilidad Presupuestaria de Sánchez no es creíble, que el déficit se dispara.

Es que no puedes aumentar el gasto público de forma exponencial pretendiendo que ese aumento del gasto público, en un entorno de desaceleración económica, lo van a aplicar con una subida de impuestos de 26.000 millones de euros. Eso es inviable. Eso solo nos aboca a las políticas de Zapatero, que en un entorno de crisis económica disparó el gasto público con el Plan E, aumentó los impuestos… y de inmediato nos vimos abocados al rescate

¿Qué equipo va a llevar a la alcaldía si gana las elecciones?

Yo tengo a Engracia Hidalgo, que ha sido consejera de Hacienda de la locomotora económica de España y que ha sido secretaria de Empleo, quien hizo la reforma laboral. Tengo a Inmaculada Sanz, a Andrea Levy, a Borja Caravantes, que hay sido consejero delegado de Metro y concejal de Madrid, o a Borja Fanjul, que viene de ser director del equipo general del Ministerio de Sanidad.

Madrid será crucial para el futuro del PP y puede que también de Pablo Casado. ¿Es consciente de la responsabilidad que recae sobre usted?

Soy consciente de que tengo una gran responsabilidad, y me siento muy honrado y muy responsabilizado.

El PP ha sido el primer partido del bloque del centro derecha en Madrid. ¿Tiene opciones de ganar?

Tengo que parar la vía de agua a Ciudadanos y, si recuperamos votos de Vox, siempre seremos la primera fuerza. Y, ¿por qué? Porque Manuela Carmena tiene dos vías de agua: un PSOE más alto, más fuerte, lo que tiene su lógica, porque el votante socialista se siente identificado con este PSOE, y la vía de agua que le viene a su izquierda. Sánchez Mato va a hacer una buena campaña por la izquierda, y desde ese lado le va a meter un bocado.



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