LetterOne, la sociedad de inversión del magnate ruso Mikjail Fridman, vuelve a ampliar el plazo de la opa lanzada sobre Dia a 0,67 euros por acción. La oferta, que vencía inicialmente el 23 de abril, se amplió en un primer momento hasta el próximo martes, 30 de abril, y se extiende ahora de nuevo otros cinco días, hasta el final del 6 de mayo.

El objetivo, según LetterOne, es «facilitar que los accionistas analicen en profundidad» los últimos datos financieros presentados por la compañía, que en el primer trimestre del año ha registrado unas pérdidas de 150 millones de euros, elevando su patrimonio neto negativo de los 99 millones contabilizados en la sociedad matriz al cierre de 2018 a un total de hasta 180 millones.

Debido a las numerosas dificultades que se está encontrando para convencer a los accionistas de la compañía y ante la oposición de muchos minoritarios, LetterOne ha anunciado además a la CNMV que está estudiando la posibilidad de eliminar la condición de una aceptación mínima del 35,51% de las acciones a las que va dirigida.

Eso supondría, que le bastaba con hacerse con el 64,5% de las acciones totales de la empresa. Ahora, sin embargo, asegura que «a la luz del continuo deterioro de los resultados», está estudiando rebajar sus exigencias y continuar con la oferta siempre y cuando tenga el 50 por ciento de las acciones. La decisión implicaría renunciar, por lo tanto, a la exclusión de bolsa.

«Si LetterOne decidiese modificar la oferta, dicha modificación se presentaría en su caso no más tarde del 30 de abril de 2019 y estará sujeta a la autorización previa de la CNMV», explica la sociedad de Fridman.

El problema es que, poco a poco, el deterioro se está agravando y Dia ha entrado en caída libre. El pasado mes de enero las ventas cayeron un 1,6 por ciento, en febrero el descenso fue ya del 3,2 por ciento y en marzo del 7,9 por ciento. Dia admite que la publicación de las cuentas de 2018, unida a los vencimientos de deuda a corto, los riesgos en la refinanciación, los comentarios de las agencias de calificación y la incertidumbre sobre el futuro han provocado que «el mercado tuviera una percepción negativa de la compañía que, amplificada por las drásticas decisiones de reducir riesgos adoptadas por las compañías aseguradoras comerciales en ese momento, conllevó un endurecimiento de las condiciones de los proveedores, que comenzó a tener un impactoen la cadena de suministro». Esto ha dado lugar a que haya sufrido una falta de mercancía en almacenes y tiendas, que se ha traducido en menores ventas.

Las ventas netas cayeron a un rango de entre 1.615 y 1.715 millones en el primer trimestre, frente a los 1.792 millones del mismo periodo de un año antes. Y lo peor es que el ebit (resultado bruto operativo) cae hasta una cifra negativa de entre 115 y 125 millones, frente a los 6,1 millones de pérdidas de los tres primeros meses de 2018.



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