Nueva York
22/09/2020 – 21:44

Durante décadas, la estrategia de contar con una cartera equilibrada con el 60% de la misma en acciones de gran capitalización estadounidenses y el 40% restante en bonos del Tesoro se ha convertido en un mantra de la inversión.
A comienzos de los 50, el economista y premio Nobel de Economía, Harry Markowitz, demostró que esta combinación ofrecía carteras diversificadas ideales para aquellos preocupados tanto por el riesgo como por el rendimiento. Con el tiempo, la fórmula del 60/40 se transformó en el evangelio a seguir especialmente en lo que se refiere a los planes de jubilación patrios.
Sin embargo, actualmente, con los rendimientos de los bonos tan bajos y las valoraciones de las acciones tan altas, la reputación de esta estrategia está generando serias dudas. Blackrock, la gestora de activos más grande del mundo, ya advirtió el pasado agosto a sus clientes que las «carteras resistentes» requieren ir más allá de la simple diversificación de clases de activos.
«La economía real está experimentando transformaciones dramáticas», señala a Bloomberg, Mike Pyle, estratega jefe de inversión global del BlackRock Investment Institute, quien observa una revolución en las políticas monetarias que mantendrá las tasas bajas durante años. Los más críticos de una distribución del 60/40 en los portafolios de inversión indican que ésta pone actualmente demasiado énfasis en los bonos del Tesoro en medio de unos rendimientos históricamente bajos.
Vincent Deluard, estratega macro global de StoneX Group, aseguraba al Financial Times que los rendimientos ajustados a la inflación de esta fórmula podrían a partir de ahora quedar muy por debajo del 8,1% disfrutado en la última década.
Es importante recordar como durante los últimos 50 años, una cartera 60/40 ha registrado un rendimiento anual medio del 10,7%, de acuerdo a Michael Batnick, director de investigación de Ritholtz Wealth Management, quien hace referencia al S&P 500 Total Return Index y el Bloomberg Barclays US Aggregate Bond Index.
Sin embargo, el azote de la pandemia ha incentivado las críticas sobre este método equilibrado de inversión. Los analistas de Bernstein estiman que las valoraciones actuales implican un retorno de alrededor del 5% anual para el S&P 500 durante la próxima década y que el bajo nivel actual de los rendimientos indican que es probable que los rendimientos futuros sean bajos mientras el riesgo relacionado con las tasas de interés podría dispararse.
Es por ello, como destaca el FT, que los estrategas de inversión continúan sugiriendo fuentes alternativas de ingresos estables para reemplazar a los bonos del Tesoro. La lista incluye desde capital privado, activos inmobiliarios, infraestructura, bonos vinculados a la inflación y acciones que pagan dividendos.
David Kelly, estratega jefe global de JPMorgan, manifiesta que «la cartera estándar 60/40 no es muy adecuada para el entorno actual del mercado financiero». Según su parecer, los inversores necesitan una «tarta multicolor», que se aleje de los bonos estadounidenses y las acciones de gran capitalización y buscar cierto equilibrio sumando más clases de activos, incluidas acciones extranjeras, acciones de valor y activos de mercados emergentes.
Por su parte, Viraj Desai, gestor de cartera de TD Ameritrade, hay múltiples formas de considerar la diversificación de una cartera mientras se mantiene una asignación aproximada del 60/40 que continúe equilibrando tanto el riesgo como la recompensa. Dsai coincide con Kelly al hablar de diversificación en acciones europeas o asiáticas así como en compañías de pequeña capitalización. También «se pueden aplicar tácticas de diversificación similares en los bonos y otros activos de renta fija», aclara.
Desde su punto de vista, los bonos del Tesoro de EEUU son un activo seguro tradicional y siguen siendo una parte importante de la estrategia de cartera. «Pero con rendimientos a 10 años por debajo del 1%, podría valer la pena considerar otros vehículos de mayor rendimiento, como los bonos corporativos de grado de inversión y de alto rendimiento», señala.
Dando un paso más allá, este gestor también recomienda a los inversores que miren más allá de EEUU y consideren la deuda soberana de economías desarrolladas como el Reino Unido o la Unión Europea, o la deuda de mercados emergentes tanto la denominada en dólares como en divisas locales.


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